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VUELO MAGNIFICO

August 11th, 2007 by Beatrix

Dicen que los viajes en avión son bastante seguros. Los defensores de los viajes vía aérea se amparan en las estadísticas y sostienen que en base a éstas los accidentes aéreos son menos frecuentes que los accidentes en carretera. Y es cierto. Lo que hábil y, casi seguro, premeditadamente no dicen es que, también estadísticamente, no se puede establecer una comparación equitativa puesto que definitivamente hay más tráfico terrestre que aéreo en este mundo. Tampoco se detienen en otro punto de capital importancia y en los que también las estadísticas los desfavorecerían, y es el hecho de que por lejos hay más probabilidades de sobrevivir a un accidente terrestre que a uno aéreo. Por lo general sabemos que cuando hay sobrevivientes de una tragedia aérea es porque el avión en cuestión sólo se salió de la pista de aterrizaje o no pudo despegar adecuadamente y tuvo que volver de emergencia, pero si esta en pleno vuelo y algo sale mal todos sabemos cuál será el desenlace. El avión caerá sin control y nadie saldrá vivo para contarlo. Cuando ha pasado hay varios casos en que ni la caja negra del avión ha aparecido.

 

            Seguramente estos pensamientos los tenía muy presentes Lawrence Tureaud. Y ustedes se preguntarán ¿Quién demonios de Lawrence Tuereaud? Pues es Mario Barackus, mejor conocido como el señor T. de la recordada serie televisiva de la década de los 80’s Los Magníficos. Esta entrañable serie tenía como argumento la persecución de un grupo de veteranos de la guerra de Vietnam. Los cuatro integrantes del “Equipo A” eran perseguido sin cuartel por el ejército norteamericano por un crimen que nunca cometieron. Junto a Mr. T co-protagonizaban la serie el finado George Peppard en el papel del coronel John Hannibal Smith, el jefe del equipo, Dick Benedict como el teniente Templeton Peck y Dwight Schultz en el papel del capitán H.M. Murdock. Juntos viajaban a salto de mata por todo el país eludiendo a cuanta autoridad se les atravesaba pero dándose tiempo para ayudar a quien los pudiera contratar cuando tuviera algún problema. En realidad todos los integrantes a excepción de Murdock transitaban libremente por las calles mientras que el capitán pasaba sus días en un hospital psiquiátrico para enfermos mentales veteranos de la guerra de Vietnam. Únicamente se unía informalmente al equipo cuando se requerían sus servicios como piloto de todo tipo de aeronaves. Por su parte el coronel Smith y el teniente Peck, mejor conocido como “Faz” debían tratar inútilmente de convencer al sargento Barackus de que tenían que viajar en avión para resolver u caso para el cual fueron contratados. En la práctica esto resultaba imposible puesto que Mario Baracus tenía fobia a volar por lo que siempre tenían que sedarlo aprovechando cualquier descuido de él. El hecho es que siempre terminaban trepándolo al avión o helicóptero según fuese el caso. Pero la historia no terminaba ahí porque el piloto era nada menos que Murdock, que era un desquiciado piloto y que constantemente andaba peleando con Mario que no soportaba sus ocurrencias sin mencionar que en ocasiones Mario despertaba en pleno vuelo y se daba cuenta que un loco estaba en los comandos de la nave y haciendo una serie de intrépidas maniobras. En una ocasión cuando todos estaban en pleno vuelo ya que acababan de recuperar un avión tomado por secuestradores el pánico se multiplicó por mil cuando Murdock perdió la visión en una pelea con uno de los secuestradores aéreos. En estas circunstancias no había otro piloto que se encargara de llevar la nave a tierra y Mario entró en pánico, afortunadamente desde la torre de control en tierra y con los consejos de Murdock, el coronel Smith pudo aterrizar la nave no sin antes llevarse de encuentro la sala de espera del aeropuerto con la nariz del avión. Sin embargo pudo frenar a tiempo gracias a una última indicación de la torre de control que le decía “los frenos Smith, use los frenos”, a lo que Smith respondió con rostro sorprendido “¿Tiene frenos? Que serie tan inocente y entrañable.

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