RECUERDITOS Y OBSESIONES
Beatrix
Cuando la familia viaja siempre resulta necesario traer un recuerdito, aunque sea uno insulso y feo, del lugar a donde fueron. En mi familia, más de una vez me han traído esos polos que dicen algo así como “mí XXX se fue de viaje a XXX y todo lo que me trajo fue esta maldita camiseta”. Tengo varias de esas. También tengo peluchitos feos, pines estúpidos con el nombre de la ciudad, lápices, etc., etc., etc.
No suelo ser de las personas que pide cosas específicas cuando alguien se va de viaje, sobre todo porque me da un poco de vergüenza abusar del tiempo de la gente y eso, y en el caso de mi familia, siempre espero más de lo que debería. Es decir, nunca le he dicho, por ejemplo a mi madre, que me traiga por ejemplo una reproducción de arte o algo por el estilo por que siempre espero que lo haga por cuenta propia, como que es una especie de prueba para ver que tanto me conoce. Pero siempre me desilusiono al ver nuevamente la camiseta del demonio o los peluchines apestosos. Yo solo quiero un souvenir pero de los bonitos.
Esta vez no será así. Mis padres van a viajar a Londres este fin de semana y se quedarán como un par de semanas. Y ya se que quiero que me traigan. Se que sonara loco, y que me dirán que es casi lo mismo que un pin con el nombre de la ciudad. No me importa nada de lo que me digan. Lo único que quiero esta vez es una replica miniatura, un pequeño souvenir de las clásicas casetas telefónicas de Londres, sí, esas rojitas que están por todos lados y que sólo hay en Londres.
Tengo fascinación por las cabinas telefónicas, y las cabinas de Londres son únicas en su especie. Esto de la globalización no ha traído consigo solo beneficios. Hoy ni las cabinas telefónicas tienen el mismo saborcito que tenían antes. Por todos lados son la misma cabina, parece la misma ciudad siempre cuando de cabinas telefónicas se trata. Yo en verdad, tengo cierta fascinación por los souvenir, pero por los souvenir de calidad, no por las camisetas mequetrefas esas que suele traer la familia, no esas no, ese tipo de souvenir lo aborrezco y lo desprecio por la falta de originalidad. Viajar para mi, es recolectar esos objetos extraños propios de cada ciudad, objetos sobre los cuales se vierte la identidad de la ciudad y bueno en fin, en verdad a veces malgasto el tiempo de mis viajes buscando el souvenir perfecto, no se me culpe de mis taras. Tengo amigas peores. Tengo una amiga para la que viajar es sinónimo de traerse toda la clase de cereales que puede, todos los cereales que no consigue acá los trae en su maleta, repleta maleta de cereales, patético, pero real. Así que no se me culpe a mi de mi obsesión por los souvenir y las cabinas telefónicas rojitas.
Me dio pena leer recientemente en La Vanguardia, un artículo que señalaba que el uso de móviles en Londres estaba acabando con las cabinas telefónicas rojitas, que éstas estaban a punto de extinguirse. Casi me da. Esta típica cabinita fue diseñada en 1924 por Gilbert Scout, hoy en día existen aproximadamente 16.000 de las clásicas cabinitas rojas. Espero no se extingan las versiones miniaturas. Más le vale a mamá que compre la mía, o lo que se extinguirá será su existencia. ((jijijiji))
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