LA INGRATITUD DE MARIBEL
Beatrix
Gerardo esta de mal humor hoy. Gerardo es mi jefe, es buena gente, pero hay dÃas en que es insoportable. Como solo trabajamos los dos en la oficina, cada vez que esta de mal humor se desquita conmigo. Generalmente nunca se a que se debe su cara larga, pero esta vez estoy casi segura.
Maribel, la mujer de Gerardo, decidió tomarse unas vacaciones hace unas semanas, y decidió, nada más y nada menos, que viajar a Londres. Maribel es la clásica mujer que cree que todo se lo merece solo por que tiene cara bonita. Es de las que dicen quiero esto y Quero el otro y no les importa como pero su marido tiene que poder pagarlo, no importa si eso significa trabajar hasta altas horas o endeudarse con los bancos, no importa nada, solo importa mantener el ritmo de vida al que siempre estuvo acostumbrada.
Maribel es pues, una niña rica. Sus padres se lo dieron todo siempre según lo que he oÃdo, y por lo que ella misma me ha contado, ha viajado por Europa varias veces, siempre anda con lo último de la moda, se va de vacaciones a las maravillosas, castillos alucinantes, un sueño. Lo que es un sueño para ella es una pesadilla para Gerardo, que claro, ahora tiene que pagar las cuentas que antes se encargaban de pagar los padres de Maribel.
Maribel ha escrito un par de e-mails y solo ha hecho UNA llamada desde que se fue. UNA llamada. Que ingrata. Yo creo que lo que Gerardo siente es que trabaja como mula y que su mujer no tiene la delicadeza para siquiera decir gracias. Viajar a Londres para ella es como salir a pasear al parque, es cualquier cosa, ella esta acostumbrada a la gran vida. No le sorprende Paris ni Nueva York, ni Marbella o cualquier playa maravillosa. Conoce los lugares más lindos de la tierra como la palma de su mano, exagerando un poquito.
Vaya uno a saber porque nunca viajan juntos, esta vez hubiera sido como que genial, por lo que se, Gerardo nunca ha tenido la oportunidad de visitar Londres, y creo que le gustarÃa. En Londres abundan los museos y galerÃas, el arte en general, y a Gerardo eso le encanta, pero bueno, Maribel es más de salir a hacer compras y ese tipo de cosas, no es de apreciar el arte ni sentarse a ver un atardecer en ningún lado, no es muy romántica que digamos, en cambio a Gerardo se le caerÃa la baba contemplando un cuadro que ame. Pobre Gerardo, se desquita conmigo, pero yo no tengo la culpa de nada, en el fondo el sabe que a la que odia es a su mujer, por abusiva e ingrata.
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